Ingeniería Forense

Peritaje de ingeniería: por qué las preguntas periciales pueden definir el rumbo de la prueba técnica

Por Alan Badenas dos Santos · Publicado 5 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

Portada del artículo sobre preguntas periciales en ingeniería, con un gráfico de línea.
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Resumen

Las preguntas periciales no son un simple formulario que deba completarse únicamente después de la designación del perito. En controversias de ingeniería, pueden determinar qué hipótesis serán puestas a prueba, qué datos deberán preservarse, qué mediciones se realizarán y hasta qué punto las conclusiones podrán ser auditadas. Las buenas prácticas internacionales de informes de ingeniería forense enfatizan alcance claro, razonamiento técnico, métodos, hallazgos y limitaciones. Este artículo muestra cómo transformar alegaciones jurídicas en preguntas técnicas discriminantes, cómo evitar preguntas conclusivas o que invadan la valoración jurídica y por qué la asistencia técnica puede agregar valor antes de la diligencia.

Palabras clave: preguntas periciales; peritaje de ingeniería; asistencia técnica; metodología; prueba técnica; causalidad.

1. La pregunta pericial forma parte del diseño de la investigación

Secuencia desde controversia e hipótesis hasta preguntas periciales, observables, método y conclusión.
Figura 1 — Las preguntas periciales como arquitectura de la prueba técnica

En un peritaje de ingeniería, el informe rara vez nace desde cero. Está condicionado por el objeto de la prueba, la documentación disponible, las hipótesis planteadas y las preguntas sometidas al perito.

En distintos sistemas de prueba pericial, las preguntas técnicas se utilizan para delimitar el objeto, poner a prueba hipótesis y exponer la base de una opinión. Con independencia de la jurisdicción, un informe robusto debe hacer transparentes el objeto, los métodos, las fuentes de datos, el razonamiento, los hallazgos y las limitaciones.[1]

Por ello, la calidad de la pregunta influye directamente en la calidad de la respuesta.

2. Una buena pregunta no es la que “fuerza” una conclusión

Un error frecuente consiste en redactar preguntas que ya incorporan la tesis jurídica deseada:

“¿Puede el perito confirmar que la demandada actuó negligentemente y causó el daño?”

El problema es doble. Primero, “negligencia” puede ser una calificación jurídica. Segundo, la pregunta mezcla causalidad, conducta y responsabilidad.

Una formulación técnicamente más útil descompone el problema:

  • ¿cuál fue el modo de falla observado?;

  • ¿qué condiciones técnicas podrían producirlo?;

  • ¿los registros disponibles demuestran sobrecarga, sobretensión, calentamiento u otra condición anómala?;

  • ¿la instalación cumplía los requisitos técnicos aplicables en la época pertinente?;

  • ¿existe evidencia de mantenimiento, intervención o degradación previa?;

  • ¿qué hipótesis son compatibles o incompatibles con los indicios disponibles?

La conclusión jurídica corresponde al órgano jurisdiccional; el perito esclarece hechos técnicos.

3. De las alegaciones a hipótesis comprobables

La asistencia técnica puede comenzar convirtiendo la narrativa del litigio en un mapa de hipótesis.

Ejemplo: un motor eléctrico falla después de un evento en la red.

Hipótesis posibles:

H1 — falla interna por envejecimiento o degradación;

H2 — sobretensión o transitorio externo;

H3 — desequilibrio o subtensión prolongada;

H4 — sobrecarga mecánica;

H5 — falla o configuración inadecuada de la protección;

H6 — mantenimiento insuficiente;

H7 — combinación de factores.

Las preguntas deben buscar datos capaces de discriminar entre esas hipótesis, y no limitarse a solicitar una opinión general.

4. Las preguntas deben apuntar a observables

Una pregunta técnicamente sólida suele conectarse con algo verificable:

  • medición;

  • registro;

  • documento;

  • característica física;

  • parámetro de diseño;

  • norma;

  • ensayo;

  • serie histórica;

  • fotografía;

  • log de protección;

  • informe de mantenimiento.

Preguntar “¿la instalación era adecuada?” es demasiado amplio. Es más útil descomponer:

  • ¿cuál era la tensión nominal y la carga prevista?;

  • ¿cuál era la sección y el material de los conductores?;

  • ¿qué dispositivos de protección estaban instalados?;

  • ¿qué coordinación o selectividad había sido prevista?;

  • ¿existen indicios térmicos compatibles con sobrecarga?;

  • ¿los registros de mantenimiento muestran anomalías anteriores?

5. La norma debe contextualizarse en el tiempo y en el objeto

Otra trampa consiste en citar una norma sin comprobar su edición, vigencia, ámbito o aplicabilidad.

La IEC 60364-1:2025, por ejemplo, actualizó los principios fundamentales para instalaciones eléctricas de baja tensión.[2] En calidad de energía, la IEC 61000-4-30:2025 establece métodos para medir e interpretar parámetros como frecuencia, tensión, flicker, huecos de tensión, sobretensiones temporales, interrupciones, transitorios, desequilibrio y armónicos.[3]

En un caso concreto, el análisis debe verificar:

  • qué norma corresponde al tipo de instalación;

  • qué edición era pertinente en la fecha del proyecto o del evento;

  • si existe norma nacional equivalente o requisito regulatorio específico;

  • si la norma es de diseño, ensayo, operación o mantenimiento;

  • si la conclusión depende realmente del requisito citado.

Citar una norma no sustituye demostrar el vínculo entre el requisito técnico y el hecho examinado.

6. Las preguntas sobre el método son esenciales

Las buenas prácticas internacionales de ingeniería forense enfatizan metodología explícita, base técnica de las opiniones y comunicación clara de las limitaciones.[1]

Por eso, es legítimo preguntar:

  • ¿qué método de inspección se adoptó?;

  • ¿qué instrumentos y clases de exactitud se utilizaron?;

  • ¿los equipos contaban con calibración trazable?;

  • ¿qué período de medición se eligió y por qué?;

  • ¿qué variables no pudieron observarse?;

  • ¿qué normas o referencias sustentan los criterios?;

  • ¿qué incertidumbres afectan la conclusión?

Estas preguntas no constituyen un “ataque al perito”. Son mecanismos de auditabilidad.

7. Una medición posterior no recrea automáticamente el evento pasado

En litigios, la inspección puede realizarse meses o años después. Surge entonces un problema epistemológico: la condición actual puede no representar la condición existente cuando ocurrió el evento.

Conviene preguntar:

  • ¿hubo reparación?;

  • ¿se sustituyó el equipo?;

  • ¿cambió la configuración?;

  • ¿se reprogramaron las protecciones?;

  • ¿se amplió la carga?;

  • ¿se modificó el lugar?;

  • ¿existen registros históricos?

El perito debe distinguir observación presente de inferencia retrospectiva.

8. Las preguntas sobre causalidad deben trabajar con mecanismos

La “causa” en ingeniería debe sostenerse en un mecanismo físico o lógico.

En una falla eléctrica, por ejemplo, pueden intervenir:

  • energía térmica;

  • arco eléctrico;

  • degradación del aislamiento;

  • sobretensión;

  • corriente de cortocircuito;

  • falla mecánica;

  • envejecimiento;

  • contaminación;

  • error de instalación;

  • interacción entre factores.

Preguntas útiles incluyen:

  • ¿qué mecanismos conocidos pueden producir el daño observado?;

  • ¿qué indicios serían esperables bajo cada hipótesis?;

  • ¿cuáles de esos indicios están presentes?;

  • ¿existen datos que contradigan alguna hipótesis?;

  • ¿puede determinarse una causa primaria o solamente factores contribuyentes?

Este enfoque reduce las conclusiones intuitivas.

9. La ausencia de datos también debe tratarse técnicamente

No todo peritaje contará con los registros ideales. La respuesta científica no consiste en llenar vacíos con certeza.

Una pregunta útil puede ser:

“¿La ausencia de los registros X e Y limita la capacidad de diferenciar entre las hipótesis A y B? En caso afirmativo, ¿de qué manera?”

Este tipo de cuestión explicita los límites probatorios y puede ser determinante.

10. Preguntas complementarias: aprender durante la diligencia

Pueden ser necesarias preguntas técnicas adicionales a medida que aparecen nuevos hechos durante la diligencia.[1]

Esto es especialmente relevante en ingeniería porque una inspección puede revelar hechos inesperados. Un componente sustituido, una protección distinta o un nuevo registro pueden justificar preguntas adicionales.

Una asistencia técnica eficaz acompaña la producción de la prueba y actualiza el mapa de hipótesis a medida que aparecen nuevos datos.

11. Checklist antes de formular las preguntas

Para cada pregunta, conviene verificar:

  • ¿trata de un hecho técnico?;

  • ¿es suficientemente específica?;

  • ¿apunta a evidencia observable?;

  • ¿ayuda a diferenciar hipótesis?;

  • ¿evita pedir una conclusión jurídica?;

  • ¿evita suponer un hecho todavía no demostrado?;

  • ¿considera método e incertidumbre?;

  • ¿es comprensible para quien no es ingeniero?;

  • ¿la respuesta tendrá utilidad procesal?

Si la respuesta es negativa, probablemente la pregunta puede mejorarse.

12. El papel del asistente técnico

El asistente no necesita incorporarse únicamente para comentar el informe una vez terminado. Antes del peritaje puede ayudar a:

  • delimitar el objeto técnico;

  • mapear hipótesis;

  • identificar documentos faltantes;

  • formular preguntas;

  • preparar la inspección;

  • definir mediciones relevantes;

  • evaluar normas;

  • anticipar limitaciones.

La participación de especialistas técnicos puede abarcar preparación, observación, análisis crítico y elaboración de una opinión técnica, con el alcance procesal definido por la jurisdicción aplicable.[1]

Desde una perspectiva estratégica, cuanto antes se organice la cuestión técnica, menor será el riesgo de descubrir demasiado tarde que una medición decisiva no se realizó o que un dato indispensable no fue preservado.

13. Conclusión

Las preguntas periciales son una interfaz entre el lenguaje jurídico y la investigación técnica. Cuando están mal formuladas, generan respuestas genéricas. Cuando están bien diseñadas, obligan a explicitar método, datos, causalidad, limitaciones e hipótesis.

La pregunta más útil no es la que sugiere la respuesta deseada. Es la que hace competir explicaciones diferentes contra la evidencia disponible.

En ingeniería, esto resulta especialmente importante porque la prueba puede depender de fenómenos que ya no estarán disponibles en el futuro. Definir con anticipación qué debe observarse, medirse y preservarse puede influir más en la calidad de la prueba que una extensa discusión cuando el informe ya ha sido producido.

13A. Calidad de la medición

Cuando una respuesta depende de una medición, un buen quesito puede exigir identificación del instrumento, rango, resolución, calibración, trazabilidad, condiciones de ensayo e incertidumbre relevante. ISO/IEC 17025:2017 sigue siendo una referencia vigente para competencia y operación consistente de laboratorios, mientras que el GUM recibió en 2026 una enmienda sobre no linealidad en modelos de medición.

Referencias

  1. ASTM International. ASTM E3176-24 — Standard Guide for Forensic Engineering Expert Reports. https://store.astm.org/e3176-24.html

  2. IEC.

    IEC 60364-1:2025 — Low-voltage electrical installations — Part 1: Fundamental principles, assessment of general characteristics, and definitions

    . https://webstore.iec.ch/en/publication/63699

  3. IEC.

    IEC 61000-4-30:2025 — Power quality measurement methods

    . https://webstore.iec.ch/en/publication/71611

  • ISO/IEC.

    Guide 98-3:2008/Amd 1:2026 — Uncertainty of measurement — Amendment 1: Nonlinearity in measurement models

    . https://www.iso.org/standard/92716.html

Nota editorial: la aplicabilidad de normas, métodos y procedimientos depende del objeto, la jurisdicción y la fecha de los hechos. El texto presenta un enfoque técnico general y no sustituye la evaluación del caso concreto.

Alan Badenas

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